Inspiración en la Parashá – Re’eh

רְאֵ֗ה אָֽנֹכִ֛י נֹתֵ֥ן לִפְנֵיכֶ֖ם הַיּ֑וֹם בְּרָכָ֖ה וּקְלָלָֽה: אֶת־הַבְּרָכָ֑ה אֲשֶׁ֣ר תִּשְׁמְע֗וּ אֶל־מִצְו‍ֹת֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹֽהֵיכֶ֔ם אֲשֶׁ֧ר אָֽנֹכִ֛י מְצַוֶּ֥ה אֶתְכֶ֖ם הַיּֽוֹם: וְהַקְּלָלָ֗ה אִם־לֹ֤א תִשְׁמְעוּ֙ אֶל־מִצְו‍ֹת֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹֽהֵיכֶ֔ם וְסַרְתֶּ֣ם מִן־הַדֶּ֔רֶךְ אֲשֶׁ֧ר אָֽנֹכִ֛י מְצַוֶּ֥ה אֶתְכֶ֖ם הַיּ֑וֹם לָלֶ֗כֶת אַֽחֲרֵ֛י אֱלֹהִ֥ים אֲחֵרִ֖ים אֲשֶׁ֥ר לֹֽא־יְדַעְתֶּֽם:

Miren, hoy pongo delante de ustedes una bendición y una maldición: la bendición, si escuchan los mandamientos del Señor su Dios que les ordeno hoy; y la maldición, si no escuchan los mandamientos del Señor su Dios, sino que se apartan del camino que les ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no han conocido.

Deuteronomio 11:26-28

La porción de la Torá de esta semana continúa con el mensaje de Moisés dado a los hijos de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Moisés presenta al pueblo la bendición y la maldición. La redacción es un poco curiosa, pero bastante importante.

Moisés menciona que hay una bendición y una maldición. Moisés no está bendiciendo ni maldiciendo, más bien, está indicando a los hijos de Israel que la bendición y la maldición existen. Moisés tampoco hace referencia a que Hashem esté bendiciendo y maldiciendo, en cambio, la implicación es que la bendición y la maldición existen. Los hijos de Israel simplemente tienen que tomar una decisión.

La elección es simple, en el caso de seguir los mandamientos de Hashem, habrá una bendición. Si no los siguen, habrá una maldición. Moisés les está señalando a los hijos de Israel que el resultado natural de seguir los mandamientos es una bendición, mientras que el resultado natural de no seguir los mandamientos es una maldición. No se trata de que Hashem se agache y bendiga o maldiga activamente a los hijos de Israel. Más bien, la bendición y la maldición existen de una forma pasiva atadas a nuestras acciones, simplemente tenemos que elegir entre ellas.

Había una vez un niño que había aprendido a gatear. Los padres del niño le dijeron que no metiera el dedo en el tomacorriente. – Si metes el dedo en el tomacorriente, te lastimarás -. En este caso, los padres le habían explicado la maldición al niño. Si mete el dedo en el tomacorriente se lastimará. Tenga en cuenta que los padres no tenían que dar a entender que iban a intervenir y lastimar al niño. La consecuencia natural de desobedecer la orden era que el niño saldría lastimado.

Así mismo es en la Torá. Si los hijos de Israel siguieran los mandamientos de Hashem, les iría bien. Si los hijos de Israel optaban por no seguir los mandamientos, las cosas no les irían bien. Esta es la bendición y la maldición.

Es fácil de entender, entonces, que Hashem nos dio la Torá con amor. Para guiar nuestra fe para guiar nuestras acciones, para que las cosas nos vayan bien. No es una Torá de juicio, es más bien una Torá de misericordia. Hashem indica, si quieres que las cosas vayan bien, sigue la Torá. Si no quieres que las cosas vayan bien, olvida la Torá. Moisés nos dice que hemos puesto delante de nosotros la bendición y la maldición. Elige la bendición. Shabat shalom.

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Rabbi Steven Bernstein

Steve was born on Lag B’Omer in Ann Arbor, MI but was raised in Gainesville, FL. The son of two University of Florida professors, he excelled in the sciences in school. In addition to his normal academic studies, he pursued his Jewish education studying with many Rabbis and professors of Judaic Studies from the University including visiting Rabbis such as Abraham Joshua Heschel and Shlomo Carlebach.