Inspiración en la parashá – Ékev

וְהָיָ֗ה אִם־שָׁמֹ֤עַ תִּשְׁמְעוּ֙ אֶל־מִצְו‍ֹתַ֔י אֲשֶׁ֧ר אָֽנֹכִ֛י מְצַוֶּ֥ה אֶתְכֶ֖ם הַיּ֑וֹם לְאַֽהֲבָ֞ה אֶת־יְהֹוָ֤ה אֱלֹֽהֵיכֶם֙ וּלְעָבְד֔וֹ בְּכָל־לְבַבְכֶ֖ם וּבְכָל־נַפְשְׁכֶֽם: וְנָֽתַתִּ֧י מְטַר־אַרְצְכֶ֛ם בְּעִתּ֖וֹ יוֹרֶ֣ה וּמַלְק֑וֹשׁ וְאָֽסַפְתָּ֣ דְגָנֶ֔ךָ וְתִירֽשְׁךָ֥ וְיִצְהָרֶֽךָ: וְנָֽתַתִּ֛י עֵ֥שֶׂב בְּשָֽׂדְךָ֖ לִבְהֶמְתֶּ֑ךָ וְאָֽכַלְתָּ֖ וְשָׂבָֽעְתָּ: הִשָּֽׁמְר֣וּ לָכֶ֔ם פֶּן־יִפְתֶּ֖ה לְבַבְכֶ֑ם וְסַרְתֶּ֗ם וַֽעֲבַדְתֶּם֙ אֱלֹהִ֣ים אֲחֵרִ֔ים וְהִשְׁתַּֽחֲוִיתֶ֖ם לָהֶֽם: וְחָרָ֨ה אַף־יְהֹוָ֜ה בָּכֶ֗ם וְעָצַ֤ר אֶת־הַשָּׁמַ֨יִם֙ וְלֹא־יִֽהְיֶ֣ה מָטָ֔ר וְהָ֣אֲדָמָ֔ה לֹ֥א תִתֵּ֖ן אֶת־יְבוּלָ֑הּ וַֽאֲבַדְתֶּ֣ם מְהֵרָ֗ה מֵעַל֙ הָאָ֣רֶץ הַטֹּבָ֔ה אֲשֶׁ֥ר יְהֹוָ֖ה נֹתֵ֥ן לָכֶֽם: וְשַׂמְתֶּם֙ אֶת־דְּבָרַ֣י אֵ֔לֶּה עַל־לְבַבְכֶ֖ם וְעַל־נַפְשְׁכֶ֑ם וּקְשַׁרְתֶּ֨ם אֹתָ֤ם לְאוֹת֙ עַל־יֶדְכֶ֔ם וְהָי֥וּ לְטֽוֹטָפֹ֖ת בֵּ֥ין עֵֽינֵיכֶֽם:

»Y sucederá que si obedecen mis mandamientos que les ordeno hoy, de amar al Señor su Dios y de servirle con todo su corazón y con toda su alma, Él dará a la tierra de ustedes la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu vino nuevo y tu aceite. Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Tengan cuidado, no sea que se engañe su corazón y se desvíen y sirvan a otros dioses, y los adoren. No sea que la ira del Señor se encienda contra ustedes, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcan en la buena tierra que el Señor les da. »Graben, pues, estas mis palabras en su corazón y en su alma; átenlas como una señal en su mano, y serán por insignias entre sus ojos. 

Deuteronomio 11:13-18

La porción de la Torá de esta semana contiene el segundo párrafo del Shemá que establece claramente las consecuencias de obedecer o desobedecer las mitzvot de Hashem. Muchas veces, estas consecuencias se describen como bendiciones y maldiciones. Esto, sin embargo, es una tergiversación del texto.

El significado de las bendiciones y las maldiciones en la Torá es simplemente una consecuencia positiva o negativa de las acciones. No se trata de que Hashem se acerque y manipule, sino que se trata de comprender que las acciones particulares tendrán consecuencias, ya sean positivas o negativas. Si abrazamos los mandamientos de la Torá de Hashem y los ponemos en nuestros corazones y los atamos en nuestras manos, habrá consecuencias positivas para la tierra. Si no seguimos ni protegemos los mandamientos de Hashem, habrá consecuencias negativas para la tierra.

Atar estos mandamientos en nuestras manos y usarlos como señales entre nuestros ojos, son mnemotécnicas que nos recuerdan que debemos escuchar y cumplir todas las mitzvot de Hashem.

Shabat shalom.

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Rabbi Steven Bernstein

Steve was born on Lag B’Omer in Ann Arbor, MI but was raised in Gainesville, FL. The son of two University of Florida professors, he excelled in the sciences in school. In addition to his normal academic studies, he pursued his Jewish education studying with many Rabbis and professors of Judaic Studies from the University including visiting Rabbis such as Abraham Joshua Heschel and Shlomo Carlebach.