Inspiración en la Parashá – Nasó

וְעָבַ֨ר עָלָ֧יו רֽוּחַ־קִנְאָ֛ה וְקִנֵּ֥א אֶת־אִשְׁתּ֖וֹ וְהִ֣וא נִטְמָ֑אָה אֽוֹ־עָבַ֨ר עָלָ֤יו רֽוּחַ־קִנְאָה֙ וְקִנֵּ֣א אֶת־אִשְׁתּ֔וֹ וְהִ֖יא לֹ֥א נִטְמָֽאָה: וְהֵבִ֨יא הָאִ֣ישׁ אֶת־אִשְׁתּוֹ֘ אֶל־הַכֹּהֵן֒ וְהֵבִ֤יא אֶת־קָרְבָּנָהּ֙ עָלֶ֔יהָ עֲשִׂירִ֥ת הָֽאֵיפָ֖ה קֶ֣מַח שְׂעֹרִ֑ים לֹֽא־יִצֹ֨ק עָלָ֜יו שֶׁ֗מֶן וְלֹֽא־יִתֵּ֤ן עָלָיו֙ לְבֹנָ֔ה כִּֽי־מִנְחַ֤ת קְנָאֹת֙ ה֔וּא מִנְחַ֥ת זִכָּר֖וֹן מַזְכֶּ֥רֶת עָוֹֽן: וְהִקְרִ֥יב אֹתָ֖הּ הַכֹּהֵ֑ן וְהֶֽעֱמִדָ֖הּ לִפְנֵ֥י יְהוָֹֽה: וְהִקְרִ֥יב אֹתָ֖הּ הַכֹּהֵ֑ן וְהֶֽעֱמִדָ֖הּ לִפְנֵ֥י יְהוָֹֽה: וְלָקַ֧ח הַכֹּהֵ֛ן מַ֥יִם קְדשִׁ֖ים בִּכְלִי־חָ֑רֶשׂ וּמִן־הֶֽעָפָ֗ר אֲשֶׁ֤ר יִֽהְיֶה֙ בְּקַרְקַ֣ע הַמִּשְׁכָּ֔ן יִקַּ֥ח הַכֹּהֵ֖ן וְנָתַ֥ן אֶל־הַמָּֽיִם: וְהֶֽעֱמִ֨יד הַכֹּהֵ֥ן אֶֽת־הָֽאִשָּׁה֘ לִפְנֵ֣י יְהוָֹה֒ וּפָרַע֙ אֶת־רֹ֣אשׁ הָֽאִשָּׁ֔ה וְנָתַ֣ן עַל־כַּפֶּ֗יהָ אֵ֚ת מִנְחַ֣ת הַזִּכָּר֔וֹן מִנְחַ֥ת קְנָאֹ֖ת הִ֑וא וּבְיַ֤ד הַכֹּהֵן֙ יִֽהְי֔וּ מֵ֥י הַמָּרִ֖ים הַֽמְאָֽרְרִֽים: וְהִשְׁבִּ֨יעַ אֹתָ֜הּ הַכֹּהֵ֗ן וְאָמַ֤ר אֶל־הָֽאִשָּׁה֙ אִם־לֹ֨א שָׁכַ֥ב אִישׁ֙ אֹתָ֔ךְ וְאִם־לֹ֥א שָׂטִ֛ית טֻמְאָ֖ה תַּ֣חַת אִישֵׁ֑ךְ הִנָּקִ֕י מִמֵּ֛י הַמָּרִ֥ים הַֽמְאָֽרְרִ֖ים הָאֵֽלֶּה: וְאַ֗תְּ כִּ֥י שָׂטִ֛ית תַּ֥חַת אִישֵׁ֖ךְ וְכִ֣י נִטְמֵ֑את וַיִּתֵּ֨ן אִ֥ישׁ בָּךְ֙ אֶת־שְׁכָבְתּ֔וֹ מִבַּלְעֲדֵ֖י אִישֵֽׁךְ:

Y un espíritu de celo viene sobre él y tiene celos de su mujer, habiéndose ella contaminado, o si viene un espíritu de celos sobre él y tiene celos de su mujer, no habiéndose ella contaminado, el hombre llevará su mujer al sacerdote y llevará como ofrenda por ella 2.2 litros de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni pondrá sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cereal, un recordatorio de iniquidad. ”El sacerdote hará que ella se acerque y la pondrá delante del Señor, y el sacerdote tomará agua santa en una vasija de barro; tomará del polvo que está sobre el piso del tabernáculo, y lo pondrá en el agua. Luego el sacerdote hará que la mujer esté delante del Señor y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.”Entonces el sacerdote hará que ella pronuncie juramento, y dirá a la mujer: ‘Si ningún hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la inmundicia, estando sujeta a tu marido, sé inmune a esta agua de amargura que trae maldición; pero si te has desviado, estando sujeta a tu marido, y te has corrompido, y otro hombre que no es tu marido se ha llegado a ti’.

Números 5:14-20

La porción de la Torá de esta semana contiene el mandamiento de la Sotah, la esposa acusada de adulterio. Hay una ceremonia bastante complicada que se lleva a cabo cuando un esposo que sospecha que una esposa ha cometido adulterio la acusa formalmente ante el Cohen.

Los Rishonim nos explican que la ceremonia de la Sotah está diseñada por Hashem para que nunca se realice. Todo un tratado del Talmud está dedicado a la ceremonia de la Sotah. El problema es que la ceremonia de la Sotah es tan dura que en ocasiones su resultado es incomprensible.

En el caso de que el esposo sea tan celoso como para arriesgar a que su esposa muera al invocar la ceremonia, entonces, sin importar el resultado, el matrimonio ha terminado. Por el contrario, una esposa que ha cometido adulterio se enfrenta a una muerte segura con la ceremonia, por lo que si ella ha cometido adulterio, el matrimonio se termina. En el caso contrario, si la esposa no ha cometido adulterio, los celos del esposo llevarán al divorcio obligatoriamente. No hay un buen resultado posible de la ceremonia. Si se invoca, el matrimonio se acaba.

En realidad, es el deber del Sabio, el Rabino o Cohen convencer al esposo de que no invoque la ceremonia. Si hay alguna esperanza de reconciliar el matrimonio, ninguna de las partes puede insistir en la ceremonia de la Sotah. La reconciliación del matrimonio es el objetivo final. Teniendo esto en cuenta, ambas partes deben acordar no invocar la ceremonia de la Sotah. Este acuerdo puede ser un primer paso hacia la reconciliación. Shabat shalom.

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Rabbi Steven Bernstein

Steve was born on Lag B’Omer in Ann Arbor, MI but was raised in Gainesville, FL. The son of two University of Florida professors, he excelled in the sciences in school. In addition to his normal academic studies, he pursued his Jewish education studying with many Rabbis and professors of Judaic Studies from the University including visiting Rabbis such as Abraham Joshua Heschel and Shlomo Carlebach.