Inspiración en la Parashá – Vaierá

וַיְהִ֗י אַחַר֙ הַדְּבָרִ֣ים הָאֵ֔לֶּה וְהָ֣אֱלֹהִ֔ים נִסָּ֖ה אֶת־אַבְרָהָ֑ם וַיֹּ֣אמֶר אֵלָ֔יו אַבְרָהָ֖ם וַיֹּ֥אמֶר הִנֵּֽנִי: וַיֹּ֡אמֶר קַח־נָ֠א אֶת־בִּנְךָ֨ אֶת־יְחִֽידְךָ֤ אֲשֶׁר־אָהַ֨בְתָּ֙ אֶת־יִצְחָ֔ק וְלֶ֨ךְ־לְךָ֔ אֶל־אֶ֖רֶץ הַמֹּֽרִיָּ֑ה וְהַֽעֲלֵ֤הוּ שָׁם֙ לְעֹלָ֔ה עַ֚ל אַחַ֣ד הֶֽהָרִ֔ים אֲשֶׁ֖ר אֹמַ֥ר אֵלֶֽיךָ:

Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: “Abraham”. Y él respondió: “Heme aquí”. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Genesis 22:1-2

La parasha de esta semana contiene una de las historias más importantes de toda la Torá: La atadura de Isaac. Abraham lleva a Isaac, su hijo, al monte Moriah (que se convertiría en el lugar del templo de Salomón) para sacrificarlo bajo el mando de Hashem. Isaac parece cumplir con los deseos de Abraham de manera sencilla y mansa. Pero ¿es este el caso?

La Torá nos dice que Sarah tenía 127 años cuando murió. Su muerte ocurre en la parashá de la próxima semana. Los sabios concluyen que el fallecimiento de Sara fue el resultado directo de ella escuchar la atadura de Isaac. La Torá también nos dice que Sara tenía 90 años cuando Isaac nació. Por lo tanto, Isaac tenía 37 años cuando Abraham lo presentó a Hashem como sacrificio.

Por lo general, imaginamos a Isaac como un niño pequeño que está atado por Abraham. La idea es que Isaac, siendo el niño inocente, simplemente va con lo que Abraham dice. Pero esta idea se deshace cuando consideramos que Isaac tenía 37 años.

Cuando Abraham e Isaac subieron al monte Moriah, Abraham era un hombre muy viejo. Del texto podemos concluir que Isaac era muy consciente de lo que estaba pasando. Isaac ciertamente tenía la capacidad de escapar de Abraham y huir. O, Isaac simplemente podría haber dicho no, y no permitir que Abraham lo atara. Isaac no hizo ninguna de estas cosas.

El primer versículo nos dice que Hashem probó a Abraham. Sin embargo, parece que Abraham no es el único que está siendo probado. Isaac también estaba siendo probado. Abraham confió en Hashem hasta el punto donde Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por orden de Hashem. Isaac confió tanto en su padre Abraham que estaba dispuesto a permitir que Abraham lo sacrificara. Esta prueba de Isaac fue, en muchos sentidos, una prueba aún mayor que la que se le dio a Abraham. Isaac no solo pasó esta prueba, sino que también ilustró lo que significa la fe verdadera en un padre. La fe que Isaac pone en Abraham, como la fe que Abraham pone en Hashem, es el gran ejemplo de la relación de confianza que debe existir entre un hijo y un padre, entre una persona y Hashem. Más tarde este mandamiento sería dado específicamente a Israel en Sinaí. Honra a tu madre y a tu padre.

Shabbat Shalom

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Rabbi Steven Bernstein

Steve was born on Lag B’Omer in Ann Arbor, MI but was raised in Gainesville, FL. The son of two University of Florida professors, he excelled in the sciences in school. In addition to his normal academic studies, he pursued his Jewish education studying with many Rabbis and professors of Judaic Studies from the University including visiting Rabbis such as Abraham Joshua Heschel and Shlomo Carlebach.